El sábado pasado, Kinder Porno tuvo una fecha en Cherry, Valparaíso.La tocata tenía aspecto de ser como cualquier tocata de las niñas; no hubo prueba de sonido (porque todos sabemos que Kinder Porno no saca nada con probar sonido, todo lo contrario XD), llegamos con 2 horas de atraso (la Camila estaba viendo a Snoop XD y luego pasó un sinfín de imprevistos), la gente era bien colita y en el local hacía un calor de los mil demoños; en general, una fecha promedio para Kinder Porno. (Qué hacía yo ahí? Tenemos una canción juntos, y ellas parecen saber de alguna enfermedad terminal de la que padezco y desconozco, porque me tienen lástima y siempre me llevan a tocar con ellas XD).
Además, la gente en Cherry siempre es buenísima onda. Mucho más buena onda que la mayoría de los locales en los que se puede tocar.
Pero con Carla notamos (la Camila dormía a intervalos regulares, así que no vale XD) que esa no sería una fecha más, a pesar de que no habíamos variado la estructura del show en meses XD XDXD. Kinder Porno (y yo, como enfermo terminal agregado) animaría un concurso para ganarse entradas al Año Nuevo en el local. Como dato: da lo mismísimo lo que regalen, la gente es abrumadoramente entusiasta para ese tipo de concursos. Con Carla sabíamos que sería una noche que trataríamos de reprimir en terapia por años y años, pero no nos imaginábamos la magnitud.
Hubo más parejas dispuestas a participar que las cinco requeridas. Todo bien, más diversión. Pero el concurso viró a caos velozmente. Camila ya había anunciado que no tenía voz, por lo que no animaría el concurso. Pero tuvo que encargarse solita de la animación, dado el estupor en el que Carla y yo quedamos sumidos al ver los lúbricos cuerpos adolescentes frotando sus zonas pélvicas (todo bien, todos hemos visto a la Marengo en la tele, pero esto era una frotación más allá de toda barrera de la imaginación; era copulación con ropa). La frotación dio paso a fuertes impactos entre sus pelvis, y luego a la eliminación de gran parte de la ropa de los presentes... y ahí fue que con Carla lo supimos: estábamos presenciando algo mucho más gráfico que el más visitado de los videos del perreo chacalonero. Sólo que la música no los instaba a perrear-papi-perrear; no era necesario en realidad, porque ellos perreaban-papi-perreaban sin que nadie les avivara la cueca. Y sólo que nadie gritaba "todo vale, todo vale"; tampoco era necesario, ellos lo tenían muy claro. Camila guardó su siempre cuestionable compostura, y el concurso terminó. Con Carla volvimos de nuestro trance justo a tiempo para entregar las entradas para el Año Nuevo a la semidesnuda pareja ganadora.
Luego de mucho reflexionar (estoy seguro), Carla inició una campaña: DILE NO AL KOALA.
Yo parece que me sumo. Creo que es algo que se debe seguir haciendo, pero no en mi impresionable (saaaa) presencia.
Usted, se suma?
Besos. Deséenme suerte en la semana más exigente de la que tengo memoria.
el ignacio
PD: La Carla, luego de leer mi crónica, me hizo notar que había olvidado algo trascendental: los feligreses de Lo Vásquez son unos INMUNDOS!!!! Tenían la grandísima cochiná en todo el camino que usaron (destrozaron?) para su procesión. Digo, si creen que con ir a un santuario una vez al año, van a convertirse en mejores personas (cuestionablísimo, pero eso da pa otro post), eso es una cosa. Pero les tiene que caber en la cabeza que si andan ensuciando el mundo con sus cochinadas de papeles, son pésimas personas. Pésimas! Y eso vale mucho, porque viene de mí, una excelente persona :)



